El Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) denunció la destrucción total de los almacenes principales de los programas de diálisis y nefrología tras un bombardeo ejecutado por fuerzas de los Estados Unidos durante la madrugada de este sábado.
El ataque, enmarcado en la operación militar que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, impactó directamente las instalaciones ubicadas en el estado La Guaira. Según el comunicado oficial ofrecido por la institución, esta acción compromete el tratamiento de más de 9.000 pacientes renales en todo el país, quienes dependen exclusivamente de los insumos suministrados gratuitamente por el IVSS a través de las unidades de hemodiálisis y diálisis peritoneal.
El IVSS calificó el hecho como una «acción criminal» y una violación flagrante al derecho a la salud por parte de la administración de Donald Trump. Voceros de la institución señalaron que el ataque a infraestructuras civiles de salud no es casual, sino una medida deliberada para asfixiar la atención médica de los venezolanos en medio de la invasión.
«Atacar programas de salud es un acto de terrorismo que busca castigar a los más vulnerables. Están condenando a miles de pacientes que necesitan su tratamiento para sobrevivir», denunciaron.
Pese a la magnitud de los destrozos, el Gobierno Bolivariano y trabajadores del sector salud informaron que se mantienen en «pie de lucha». El comunicado asegura que se están activando planes de contingencia para intentar garantizar la atención de los pacientes renales, apelando al compromiso de los médicos y trabajadores en medio de un «asedio imperialista».



