El Gobierno de Brasil despachará 40 toneladas de medicamentos hacia Venezuela para asegurar el tratamiento de hemodiálisis de 16.000 pacientes, tras los daños sufridos por la infraestructura sanitaria durante la reciente operación militar estadounidense.
Un avión venezolano aterrizará este viernes en el aeropuerto internacional de São Paulo para retirar los insumos, recolectados gracias a la colaboración de hospitales públicos y centros filantrópicos brasileños.
Esta ayuda humanitaria se integra en un despliegue mayor liderado por la Organización Panamericana de la Salud, que busca trasladar un total de 300 toneladas de suministros al país vecino.
La crisis venezolana escaló drásticamente el pasado sábado con la captura de Nicolás Maduro a manos de fuerzas norteamericanas. Ante este escenario, el ministro de Salud de Brasil, Alexandre Padilha, justificó la medida por «solidaridad sanitaria» y por la necesidad estratégica de contener una emergencia en la frontera.
«Si Brasil no ayuda, se verá afectado en caso de que haya un colapso en el tratamiento de los pacientes renales crónicos que hacen hemodiálisis en Venezuela», advirtió el funcionario.
La urgencia del envío responde a la destrucción de un almacén central del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss) en el puerto de La Guaira, blanco de los bombardeos del fin de semana.
Según las autoridades venezolanas, dicho ataque eliminó las reservas críticas de insumos para la insuficiencia renal. Aunque el sistema público venezolano ofrece este servicio de forma gratuita, la prolongada crisis económica ya dificultaba el acceso a los fármacos antes de la intervención militar.



