La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) ha reportado graves afectaciones en la infraestructura estratégica de la región capital tras la incursión militar efectuada por Estados Unidos la madrugada del 3 de enero de 2026.
A través de un informe técnico difundido en sus canales oficiales, el ente regulador detalló que el bombardeo sobre el cerro «El Volcán», punto neurálgico para la conectividad en el centro del país ubicado entre los municipios El Hatillo y Baruta, resultó en la destrucción de tres torres de transmisión de alta potencia.
Esta agresión ha generado una parálisis parcial y fallas críticas en los servicios de internet inalámbrico, fibra óptica y telefonía móvil, comprometiendo la comunicación de millones de usuarios en los estados Caracas y Miranda.
El impacto del ataque no se limitó a los servicios de datos y telefonía, sino que también interrumpió la señal abierta de radio y televisión en la Gran Caracas. Las autoridades de Conatel hicieron públicas imágenes que muestran el colapso estructural de las antenas, confirmando que la magnitud de los daños ha obligado a una suspensión temporal de las señales de televisión abierta para priorizar las labores de seguridad operativa y evaluación técnica.
Según el comunicado del ente, estas instalaciones servían como nodos principales para las radiocomunicaciones de la zona, por lo que su inhabilitación ha dejado a sectores extensos de la capital en un estado de vulnerabilidad informativa en medio de la crisis política que atraviesa la nación.
Actualmente, equipos técnicos se encuentran desplegados en la zona del cerro «El Volcán» para intentar restablecer los servicios básicos, aunque el acceso ha sido restringido por motivos de seguridad nacional.
La interrupción de la televisión abierta y la señal de radio ha sido calificada por las autoridades como un golpe directo al sistema de información pública, mientras que las operadoras privadas de telefonía e internet trabajan bajo contingencia para redirigir el tráfico de datos.
Por el momento, la incertidumbre sobre los plazos de reparación persiste, dado que la destrucción de la infraestructura física en los puntos de altura dificulta una recuperación inmediata de la conectividad en toda la región metropolitana.



