La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó este martes que los recursos generados por la comercialización de crudo serán canalizados prioritariamente hacia la rehabilitación y reestructuración del sistema sanitario nacional. Este anuncio surge en medio de las advertencias emitidas por Estados Unidos sobre la supervisión que ejercerá por tiempo «indefinido» sobre las ventas de hidrocarburos venezolanos, cuyos dividendos —según la Casa Blanca— reposarán en cuentas bajo administración estadounidense.
Durante una breve intervención transmitida por la televisora estatal VTV, Rodríguez detalló que su despacho avanza en la elaboración de un plan de emergencia para el sector salud, severamente golpeado por años de crisis. La funcionaria subrayó que el compromiso primordial de su gestión es garantizar que cada dólar obtenido de la industria de petróleo y gas se invierta en cubrir las necesidades médicas de la población.
En esa línea, adelantó que una primera fase del proyecto contempla el equipamiento inmediato de 75 centros hospitalarios utilizando «los ingresos provenientes del petróleo».
El esquema de control estadounidense
La promesa de ejecución de fondos por parte de Rodríguez contrasta con la hoja de ruta delineada por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright. El funcionario declaró el pasado 7 de enero, desde una conferencia en Miami, que Washington asumirá el control de la comercialización del crudo venezolano por un lapso «indefinido».
Wright explicó que su departamento se encuentra «trabajando directamente en cooperación con los venezolanos» para ejecutar el mandato del presidente Donald Trump, quien previamente informó que Caracas despachará entre 30 y 50 millones de barriles hacia territorio norteamericano.
Aunque el secretario de Energía indicó que se permitirá el flujo de crudo hacia refinerías estadounidenses y mercados globales, fue tajante respecto al manejo del dinero: «esas ventas las hará el Gobierno de EE.UU. y los fondos se depositarán en cuentas controladas por el Gobierno de EE.UU.».
Garantías a las transnacionales
En el marco de esta estrategia energética, el presidente Donald Trump sostuvo una reunión el pasado 9 de enero en la Casa Blanca con altos ejecutivos de las principales corporaciones petroleras del mundo. En el encuentro, el mandatario ofreció «protección y seguridad del Gobierno» a largo plazo para incentivar el retorno de capitales a la nación caribeña.
El plan de la administración Trump busca que las transnacionales inyecten «al menos 100.000 millones de dólares de su propio capital, no del dinero del Gobierno» con el objetivo de recuperar la infraestructura energética y elevar progresivamente la producción de crudo.
Asimismo, el jefe de Estado norteamericano extendió una invitación a potencias como Rusia y China para que adquieran todo el petróleo venezolano gestionado por Washington «que necesiten».
Con información de EFE.



