El Gobierno de España marcó distancia este lunes frente a las decisiones corporativas de sus multinacionales en Venezuela, aclarando que no interferirá en las estrategias comerciales que surjan tras el cambio de panorama político en el país sudamericano, marcado por la reciente captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, fue categórico al señalar que la administración española no obstaculizará las intenciones de la energética Repsol de expandir sus operaciones en suelo venezolano. Durante un desayuno informativo celebrado en Madrid, el canciller deslindó las responsabilidades políticas de las empresariales.
«No seré yo quien añada presión a una empresa española; el momento es difícil y un empresario no es un diplomático ni el ministro de Exteriores», sentenció Albares ante la prensa.
La promesa de triplicar la producción ante Trump
La postura del jefe de la diplomacia española surge como respuesta a los movimientos de alta gerencia ocurridos la semana pasada en Washington. El viernes, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, sostuvo una reunión estratégica con el presidente estadounidense, Donald Trump, en un encuentro que congregó a miembros de su gabinete y a representantes de casi veinte compañías petroleras.
En dicha cita, Imaz transmitió directamente al mandatario norteamericano la disposición de la compañía europea de «invertir con fuerza en Venezuela». El plan delineado por la petrolera contempla un aumento sustancial de sus capacidades, con el objetivo de multiplicar por tres su producción de crudo hasta alcanzar una cuota cercana a los 135.000 barriles diarios.
Al respecto, Albares justificó la actuación de la compañía argumentando que su deber es salvaguardar intereses corporativos que, en última instancia, «también son puestos de trabajo en España». Para reforzar su punto, el ministro insistió en que «una empresa privada no es el ministro de Exteriores».
Monitoreo del clima empresarial
Repsol se mantiene como el actor español con mayor peso estratégico y económico en Venezuela, acumulando una trayectoria de más de tres décadas en el país. La empresa posee importantes derechos mineros en la nación, gran parte de los cuales aún no han sido desarrollados plenamente.
Más allá del sector energético, Albares aseguró que el Gobierno español mantiene canales de comunicación abiertos con otras grandes firmas con presencia en el país caribeño, tales como Telefónica, BBVA y Mapfre. Según el ministro, los reportes que recibe de estos conglomerados indican que, operativamente, «no hay ningún cambio», a pesar de que reconocen que la coyuntura actual es «muy compleja» y «complicada».
Para cerrar su intervención, el titular de Exteriores hizo un llamado a la prudencia y al apoyo hacia el sector privado que opera en zonas de incertidumbre, solicitando «no añadir más peso sobre sus espaladas al que ya llevan».
Con información de SWI swissinfo.ch / EFE.



