La consultora política Indira Urbaneja advirtió este martes que el secuestro del presidente Nicolás Maduro representa un precedente alarmante para la soberanía global, señalando que la inacción de la Organización de las Naciones Unidas «con las manos atadas, sin poder» marca «el inicio de un período oscuro de la humanidad».
Durante una entrevista para Primera Página, transmitida por Globovisión, Urbaneja comentó que el bombardeo registrado el 3 de enero de 2026 ha desmitificado la idea de una «intervención quirúrgica» en Venezuela.
La analista destacó que el impacto en zonas residenciales ha dejado claro que las consecuencias de una guerra son universales.
Urbaneja enfatizó que los daños registrados en sectores de clase media y la pérdida de vidas civiles —mencionando específicamente el deceso de una mujer de 78 años— deben servir como un punto de reflexión nacional. «Esta no es la solución a nuestros problemas; no será mediante misiles estadounidenses como resolveremos nuestras diferencias. La gente entendió que esos misiles y esas bombas no distinguen clase social», sentenció.
En ese sentido, afirmó que Venezuela fue el «laboratorio de la CIA» para una operación militar sin precedentes. «El país fue utilizado como un laboratorio para una operación tipo enjambre, que involucró a más de 200 aeronaves y un ataque tecnológico coordinado», dijo.
Detalló que fue un ataque simultáneo contra «los pilares estratégicos de la nación: el sistema de defensa antiaérea, las telecomunicaciones y la red eléctrica».
«Nosotros siempre hemos dicho que la capacidad de defensa de esta revolución y de este gobierno es sobre todo en el combate cuerpo a cuerpo, nosotros no podemos menospreciar que Estados Unidos hoy tiene una de las mayores tecnologías bélicas del planeta tierra», explicó.
«Maduro es hoy un rehén de la administración Trump»
Urbaneja aseguró que el proceso no responde a una búsqueda de justicia por derechos humanos, sino a la «malcriadez» política de Donald Trump ante la negativa de Maduro de ceder la soberanía nacional.
Destacó que, lejos de ser visto como un líder derrotado, Maduro está siendo percibido mundialmente como una víctima de un sistema «medieval». «El hecho de que no haya bajado la cabeza en su primera comparecencia lo posiciona como un símbolo de resistencia frente a lo que muchos ya consideran una agresión externa desproporcionada», señaló.



