El exministro de Petróleo y expresidente de PDVSA, Rafael Ramírez, ha manifestado serias dudas sobre la eficacia de los mecanismos actuales para la comercialización de crudo venezolano hacia Estados Unidos.
En una entrevista exclusiva concedida a Bloomberg Línea, el que fuera el «zar» del petróleo durante el chavismo analizó los riesgos que enfrenta la industria bajo el nuevo contexto político y comercial.
Ramírez centró su crítica en la falta de claridad operativa del proceso. Según el exfuncionario, existen interrogantes fundamentales sobre cómo Venezuela logrará cobrar y repatriar efectivamente los recursos generados por estas ventas al gobierno de Donald Trump.
Para Ramírez, la ausencia de un marco financiero transparente compromete la rentabilidad de las operaciones y deja en el aire el destino real de los ingresos petroleros.
Otro punto neurálgico señalado por el exministro es la inseguridad jurídica que rodea a la industria. Ramírez advirtió que, sin garantías sólidas para la inversión extranjera y procesos de licitación claros, el sector difícilmente podrá alcanzar la recuperación necesaria.
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En sus declaraciones a Bloomberg Línea, enfatizó que la improvisación en la gestión de los activos energéticos no solo pone en riesgo la producción, sino que también debilita la posición de Venezuela en el mercado global, en un momento donde otras potencias regionales buscan ocupar su lugar.
Este cuestionamiento surge en medio de un escenario de reconfiguración energética, donde empresas internacionales como Repsol y Citgo evalúan sus próximos pasos, mientras el mercado observa con cautela si este nuevo esquema logrará estabilizar la maltrecha economía venezolana o si se convertirá en un obstáculo más para su reconstrucción



