En una operación de gran envergadura ejecutada este domingo, el Departamento de Guerra de los Estados Unidos incautó el petrolero Veronica III en aguas del océano Índico. El buque, que es objeto de estrictas sanciones internacionales, habría zarpado originalmente desde el mar Caribe con la intención de comercializar hidrocarburos de manera ilegal en mercados extranjeros. Según informó el Pentágono, la interdicción y el abordaje de la nave se realizaron sin incidentes luego de un seguimiento satelital que se extendió por miles de kilómetros.
El operativo fue coordinado bajo las órdenes directas del secretario de Defensa, Pete Hegseth, tras confirmarse que la embarcación intentaba evadir las restricciones comerciales impuestas por la administración estadounidense. Mediante un comunicado oficial, el Pentágono fue tajante al enviar un mensaje a los operadores de este tipo de naves, subrayando que «las aguas internacionales no son un santuario» para aquellos actores que buscan vulnerar la normativa legal vigente.
Vínculos con la «flota fantasma» y carga en Venezuela
Informes de inteligencia revelaron que el Veronica III formaba parte de la denominada «flota fantasma», una red de embarcaciones vinculada a Irán utilizada para el transporte encubierto de crudo. Las investigaciones previas indican que el petrolero habría cargado el hidrocarburo en el Complejo Industrial José Antonio Anzoátegui, en Venezuela, antes de emprender su ruta hacia el Índico, donde finalmente fue interceptado por las fuerzas estadounidenses.



