La primera vicepresidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), Tiziana Polesel, señaló este jueves que el sector empresarial enfrenta demoras significativas en trámites de registros y notarías, lo que impide a muchas compañías formales acceder a mecanismos de financiamiento como la Bolsa de Valores de Caracas (BVC).
Durante una entrevista en Globovisión, la dirigente gremial explicó que, si bien la participación en el mercado bursátil requiere que las empresas sean completamente formales y tengan toda su documentación en regla, «hay en este momento un retardo importante en los trámites de registros y notarías que están impidiendo que muchas de esas empresas que pudieran tener acceso a esas formas de financiamiento, créditos, pues no lo pueden hacer porque no han logrado registrar«.
Polesel precisó que existen compañías que llevan «hasta 8 meses esperando por registrar documentos de Asambleas«, una situación que calificó como un obstáculo para la obtención de recursos frescos y la dinamización de la actividad económica.
Relación comercial con Colombia
En el ámbito del comercio binacional, la vocera de Fedecámaras instó a revisar algunos acuerdos vigentes entre Venezuela y Colombia con el propósito de lograr un intercambio comercial «justo y equitativo». Subrayó que el objetivo debe ser alcanzar un equilibrio en las relaciones bilaterales y destacó al turismo como un sector clave para generar nuevas oportunidades de negocio para el país.
Polesel también se refirió a la elevada carga tributaria que soportan las empresas venezolanas, señalando que «la tasa impositiva de las empresas ronda el 60%, siendo una de las más altas del mundo». Detalló que este porcentaje incluye impuestos nacionales, municipales, estadales, así como contribuciones especiales como la establecida en la Ley del Deporte.
En cuanto al sistema de seguridad social, la representante de Fedecámaras aseguró que el empresariado continúa realizando los aportes correspondientes para pensionados y jubilados. Afirmó que «es una contribución que es muy fiscalizada, en el sentido de que incluso, el empresario recibe llamadas telefónicas. Hay una eficiencia en el cobro muy alta y todos estamos aportando».
Con información de Banca y Negocios.



