De acuerdo con una encuesta de Bloomberg, la producción de crudo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) disminuyó en enero debido a que la agitación geopolítica frenó las exportaciones de Venezuela, mientras otros miembros iniciaban una congelación del bombeo de tres meses.
La organización extrajo un promedio de 28,83 millones de barriles diarios (bpd) en enero, una cifra inferior en 230.000 bpd respecto al mes anterior, según el sondeo.
Aproximadamente un tercio del descenso fue explicado por Venezuela, donde los petroleros fueron objeto de un bloqueo naval estadounidense tras la captura de Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero. Ante esto, las exportaciones venezolanas cayeron a su nivel más bajo en tres años en enero, cuando la ofensiva estadounidense bloqueó inicialmente los envíos a China, según informes navieros y movimientos de embarcaciones.
Se conoció que los flujos se reorientaron progresivamente, con los envíos hacia Estados Unidos alcanzando un máximo anual y reanudándose a Europa tras una larga pausa, lo que indica una adaptación logística del sector petrolero venezolano.
Asimismo, la producción también disminuyó ligeramente en otros países de la Opep+, como los Emiratos Árabes Unidos e Irak, mientras el grupo y sus aliados implementaban una pausa en el suministro para compensar la desaceleración del consumo estacional durante el primer trimestre.
Los futuros del Brent cotizaron por encima de los USD 67 el barril el miércoles 4 de febrero, cerca del máximo de casi seis meses alcanzado la semana pasada.
Ocho miembros clave de la Opep+, liderados por Arabia Saudita, ratificaron la pausa en el suministro durante las conversaciones del domingo. El grupo se reunirá en línea el 1 de marzo para decidir si reanuda la producción.
Por su parte, Alexander Novak, viceprimer ministro ruso, señaló que la Opep+ espera que la demanda aumente gradualmente a partir de marzo o abril, aunque muchos pronosticadores siguen proyectando un superávit sustancial de oferta.
El año pasado, Arabia Saudita sorprendió al mercado al impulsar un rápido reinicio de la producción detenida, una medida interpretada por algunos como un intento de recuperar cuota de mercado cedida a rivales como el esquisto estadounidense, y también influenciada por las peticiones del entonces presidente Donald Trump para reducir los precios.
Con información de Banca y Negocios.


