La administración de Donald Trump ha definido una hoja de ruta para la transición en Venezuela, basada en negociaciones semanales directas entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, gestiones a las que además se le sumará ahora el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Y es que según revela el periodista David Alandete en ABC, Washington ha condicionado la estabilidad del proceso a exigencias concretas: la entrega de activos como el oro, una cooperación energética fluida en el suministro de petróleo, colaboración en materia militar -de allí la incorporación de Hegseth- y la liberación de presos políticos.
Un punto de honor en estas conversaciones es la extradición de varios prófugos de la justicia estadounidense, destacando la figura de Alex Saab, considerado el principal operador financiero del chavismo. Pese a las tensiones, Trump elogió la disposición de Rodríguez ante líderes regionales como Javier Milei y Nayib Bukele, afirmando con pragmatismo que la dirigente «está haciendo un gran trabajo» porque, por ahora, cumple con los requerimientos de la Casa Blanca.
La llamada a MCM
En este complejo tablero, la figura de María Corina Machado permanece como una pieza estratégica de legitimidad popular. El sábado, un día después de la reunión de 90 minutos que mantuvieron en la Casa Blanca y en la que pidieron a la dirigente «paciencia», Trump llamó a Machado en medio de una cena privada con la alcaldesa de Doral, Christi Fraga, miembros de su equipo político y el secretario de Estado, Marco Rubio.
«Todo el mundo te ama aquí»,le dijo Trump al saludarla, una llamada además que se hizo en altavoz. El tono fue relajado y cercano, más propio de una conversación informal que de un contacto diplomático preparado.
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