En el marco de la conmemoración de un nuevo aniversario de su tolda política, Un Nuevo Tiempo (UNT), el líder zuliano Manuel Rosales lanzó un contundente mensaje este martes desde Maracaibo, enfatizando la urgencia de establecer una hoja de ruta común entre los factores adversarios al oficialismo. El también exmandatario regional advirtió que la ciudadanía ha dejado de lado las diferencias internas para exigir resultados concretos que permitan superar la crisis que atraviesa la nación.
«Venezuela no aguanta más ensayos ni disputas estériles. La gente en la calle pide a gritos que nos sentemos en una misma mesa para reconstruir el país», declaró Rosales ante una concurrencia de seguidores. El político aseguró que la sociedad venezolana anhela dejar atrás la confrontación permanente y avanzar hacia un modelo que garantice tanto libertades civiles como oportunidades de desarrollo.
Durante su discurso, Rosales delineó su visión de una transición ordenada que pivote sobre dos ejes fundamentales: un cronograma electoral confiable que incluya a la diáspora y la reactivación del aparato productivo nacional. En este punto, puso especial énfasis en la región zuliana, a la que calificó como «la génesis de la debacle y el epicentro de la reconstrucción».
El líder opositor denunció que la expropiación masiva de bienes en la Costa Oriental del Lago, durante el auge del socialismo del siglo XXI, desmanteló la industria petrolera regional. Detalló que cientos de embarcaciones e infraestructuras pasaron a manos del Estado sin que ello significara un beneficio para el colectivo. Frente a ello, celebró la reciente sanción de la Ley de Hidrocarburos como una ventana de oportunidad para «revivir el motor petrolero» mediante la alianza con capitales mixtos, garantizando la seguridad jurídica necesaria para los inversionistas.
En el plano judicial, aunque reconoció avances como la excarcelación de numerosos presos gracias a figuras legales recientes, el exgobernador arremetió contra lo que considera «leyes de excepción» que, a su juicio, el Estado aún utiliza para criminalizar la disidencia. Abogó por su inmediata derogación para transitar hacia un escenario de «paz con justicia social».
Finalmente, Rosales recalcó que el camino hacia la «prosperidad democrática» no admite personalismos y exhortó a sus colegas a priorizar la agenda colectiva. «No se trata de quién lidera el cambio, sino de cómo hacemos posible ese cambio», sentenció, subrayando que la unidad debe materializarse en acciones palpables y no quedarse en un mero eslogan de campaña.
Con información de El Cooperante.



