Desde su llegada a Nueva York a principios de enero de 2026, Nicolás Maduro permanece recluido en el Centro Metropolitano de Detención (MDC) de Brooklyn, un complejo federal caracterizado por su rigurosa disciplina. Según fuentes cercanas al recinto, ha sido ubicado en la Unidad de Alojamiento Especial (SHU), un área de confinamiento en solitario destinada habitualmente a internos de alto perfil por razones de seguridad y protección.
Su rutina diaria se desarrolla en una celda de aproximadamente tres metros de largo por dos de ancho, equipada con una cama metálica, lavabo y un retrete.
Bajo el régimen de la SHU, las salidas de la celda están limitadas a tres veces por semana durante una hora, periodo en el cual el interno puede ducharse, realizar llamadas telefónicas supervisadas o acceder a un patio enrejado al aire libre, siempre bajo escolta y con el uso de grilletes. «¡Yo soy el presidente de Venezuela! ¡Díganle a mi país que he sido secuestrado, que aquí se nos maltrata!».
Situación actual y proceso legal
El entorno del MDC es descrito por consultores penitenciarios como un espacio de gran exigencia física y mental, con limitaciones en la entrada de luz natural y un ambiente de aislamiento casi total. Reportes internos indican que Maduro ha manifestado su rechazo a la reclusión en voz alta desde su celda, sosteniendo su investidura como presidente y calificando su situación como un «secuestro».
Durante su primera audiencia ante el juez Alvin Hellerstein, la defensa informó sobre condiciones médicas que requieren atención específica, solicitando los formularios necesarios para garantizar su tratamiento durante la prisión preventiva. El 30 de enero, Maduro recibió una visita consular venezolana autorizada por el tribunal. Estas gestiones están siendo seguidas de cerca por Félix Plasencia, designado recientemente para atender los asuntos diplomáticos en Nueva York.
Por su parte, sus abogados han solicitado licencias especiales al Tesoro para el pago de honorarios, alegando que, bajo la ley venezolana, el Estado asume sus gastos de representación legal.
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