Los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Gustavo Petro unificaron sus posturas este jueves mediante una llamada telefónica para rechazar la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela.
Ambos mandatarios condenaron la acción extranjera al considerarla una «violación de la soberanía nacional y de la Carta de las Naciones Unidas». Durante el diálogo, los gobernantes de Brasil y Colombia advirtieron que el empleo de la fuerza militar en suelo sudamericano vulnera el derecho internacional.
El Gobierno brasileño difundió un comunicado oficial tras la conversación donde detalló la posición de los líderes: «Ambos líderes expresaron su profunda preocupación por el uso de la fuerza contra un país sudamericano, en violación del derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y la soberanía de Venezuela. Subrayaron que tales acciones constituyen un precedente extremadamente peligroso para la paz y la seguridad regionales y para el orden internacional».
Lula y Petro defendieron la necesidad de hallar una salida pacífica a la crisis venezolana a través de la negociación y el respeto a la voluntad popular.
En este sentido, los mandatarios celebraron la decisión de la Asamblea Nacional de Venezuela de liberar a un grupo de prisioneros políticos, medida que catalogaron como «clave» para reducir la tensión política en la región.
Como parte de las acciones concretas, el presidente Lula confirmó el despacho de 40 toneladas de asistencia humanitaria, enfocada en reponer los suministros de diálisis y medicamentos esenciales para la emergencia sanitaria.
Finalmente, ambos jefes de Estado ratificaron su compromiso con la estabilidad fronteriza y la protección de las poblaciones vulnerables, enfatizando la responsabilidad compartida que mantienen ante el flujo migratorio venezolano que sus naciones han acogido formalmente.



