La Asamblea Nacional entregó este lunes a la Embajada de Cuba en Caracas un acuerdo en el que declara como «héroes y mártires» a las personas que murieron en los ataques de Estados Unidos en el país suramericano el pasado 3 de enero, entre ellos, 32 militares de la isla.
En X, el primer vicepresidente de la AN, el chavista Pedro Infante, informó de la entrega del documento «en homenaje a los mártires caídos durante la intervención militar contra Venezuela».
«Rendimos tributo a los hermanos cubanos asesinados y sus familiares. Todo nuestro reconocimiento y agradecimiento», dijo.
Además, el parlamentario calificó de «inquebrantable» la relación de «hermandad» entre ambos países.
En la embajada de Cuba consignamos el Acuerdo en homenaje a los mártires caídos durante la intervención militar contra Venezuela, aprobado por unanimidad en la Asamblea Nacional.
Rendimos tributo a los hermanos cubanos asesinados y sus familiares. Todo nuestro reconocimiento y… pic.twitter.com/vryeJag90c
— Pedro Infante A. (@pinfantea) January 19, 2026
El acuerdo, aprobado por unanimidad el 8 de enero en el Parlamento venezolano, declara «héroes y mártires» a las personas que murieron en los ataques estadounidenses en Caracas y tres regiones aledañas, durante los que fueron capturados el presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Los diputados exhortaron entonces a sus colegas en el mundo, así como a los Gobiernos y pueblos, a rechazar el uso de la fuerza y a respaldar «el derecho internacional».
El viernes, el titular de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, informó de que 47 efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) murieron en los ataques.
El ministro detalló que, del total, nueve eran mujeres militares, y que el ataque dejó más de 112 personas heridas.
Medios oficiales informaron que los restos de los militares serían inhumados en los panteones de los Caídos por la Defensa’ de sus respectivas localidades de residencia y que en todos los municipios del país se han efectuado actos en su homenaje.
Cuatro de los isleños fallecidos fueron enterrados en la Necrópolis de Colón de La Habana, en una ceremonia a la que asistió el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.



