De acuerdo con un reciente análisis de JPMorgan, Venezuela ha vuelto a posicionarse como un actor estratégico fundamental en el mapa energético global, especialmente para los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos.
El banco de inversión señaló que, tras los acontecimientos políticos de principios de enero, el país ha dejado de ser un caso aislado para convertirse en una pieza clave en la competencia mundial por recursos estratégicos. Este giro respondió a la necesidad de diversificar fuentes de suministro estables en un contexto de alta volatilidad geopolítica, reseña Finanzas Digital.
El reporte destacó que el potencial de Venezuela para influir en el mercado petrolero es inmenso debido a que posee las mayores reservas probadas del mundo. Según JPMorgan, si se consolidan los marcos de cooperación y regresa la inversión extranjera para reconstruir la infraestructura deteriorada, el suministro venezolano podría experimentar un repunte significativo, estimando que podría alcanzar los 1,2 millones de barriles diarios en el corto plazo. No obstante, la entidad advierte que para lograr una expansión sostenida se requiere de una modernización profunda del sector y de estabilidad política a largo plazo.
Finalmente, JPMorgan subrayó que la energía se ha convertido nuevamente en el principal punto de conexión bilateral entre Caracas y Washington. El análisis sugiere que la nueva estrategia de la administración estadounidense prioriza el control y la estabilización del flujo de crudo, lo que podría atraer a grandes corporaciones petroleras internacionales.
A pesar del optimismo en los mercados de bonos, los expertos de la firma mantienen una postura cautelosa, indicando que el ritmo de la recuperación económica real dependerá de la capacidad del país para ofrecer garantías de seguridad jurídica y eficiencia operativa a los inversores.



