Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ejecutaron este jueves un nuevo ataque contra una embarcación presuntamente vinculada al narcotráfico en el océano Pacífico oriental, acción en la que fallecieron dos personas. El Comando Sur confirmó la operación a través de la red social X, señalando que ningún militar estadounidense resultó herido.
La acción fue ordenada por el comandante del Comando Sur, general Francis L. Donovan, y ejecutada por la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear. Según el comunicado, el objetivo era un buque «operado por organizaciones designadas como terroristas».
Con este episodio, la cifra de muertes reportadas en el marco de la Operación Southern Spear asciende a al menos 119 personas. Esta campaña, impulsada por el gobierno del presidente Donald Trump, se presenta como un esfuerzo por frenar el tráfico de estupefacientes hacia Estados Unidos.
Sin embargo, la operación enfrenta un intenso escrutinio legal y ético. El gobierno ha proporcionado escasa evidencia pública que demuestre que todas las personas fallecadas estuvieran vinculadas a carteles de la droga o que cada embarcación destruida transportara narcóticos. Funcionarios militares han admitido en audiencias congresionales que, en muchos casos, no se conoce la identidad de los tripulantes de las naves atacadas.
La legalidad de estos ataques letales ha sido cuestionada por expertos en derecho militar, quienes argumentan que no parecen ajustarse al marco legal convencional de conflictos armados. El gobierno Trump ha defendido su postura notificando al Congreso que Estados Unidos se encuentra en un «conflicto armado» contra los carteles de la droga, una justificación inédita.
Analistas señalan que, más allá del objetivo declarado de interdicción de drogas, la campaña tuvo un componente de presión política regional. Funcionarios reconocieron en privado que la ofensiva militar también buscaba contribuir a la salida del poder del líder venezolano Nicolás Maduro, quien finalmente fue capturado por fuerzas estadounidenses en Caracas a principios de enero y extraditado a Nueva York.
Con información de CNN.



