Presión por un lado, represión por el otro. Donald Trump ha vuelto a la carga contra el régimen de Cuba, «un estado fallido que ni siquiera tiene combustible para que despeguen aviones». El mandatario estadounidense insistió el lunes a los periodistas, a bordo del Air Force One, que mantienen conversaciones con alguien importante de la cúpula castrista, lo que niegan los portavoces de La Habana: «Deberían llegar a un acuerdo, porque es una amenaza humanitaria».
El Mundo
El jaque energético forzado por Washington, que fue fundamental para rendir al chavismo reciclado a sus pies, ha cortado de raíz los envíos petroleros desde Caracas, que desde la llegada de Hugo Chávez al poder a finales del siglo pasado supuso la salvación económica para la revolución cubana. El bloqueo marítimo también impide que la nueva «salvadora», la mexicana Claudia Sheinbaum, sustituya a los bolivarianos con sus envíos «ideológicos» a la isla.
El secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio, estaría al frente de las negociaciones secretas con las autoridades de La Habana. En el exilio de Miami está convencidos de que el interlocutor de Washington es Alejandro Castro, el hijo de Raúl Castro, verdadero poder en la sombra al estar al mando de los aparatos de inteligencia y contrainteligencia del Estado.
«Mientras hay un embargo, no hay petróleo, no hay dinero, no hay nada», añadió Trump, quien a finales de enero decretó emergencia nacional ante la «amenaza inusual y extraordinaria» que supone, según su criterio, el gobierno castrista. Eso sí, la Casa Blanca descarta una intervención militar como la llevada a cabo en Caracas el 3 de enero, que supuso la captura de Nicolás Maduro y la muerte de 32 escoltas cubanos del primer anillo de seguridad del dictador chavista.
«Estoy muy interesado en la gente que está aquí, que fue tratada muy mal por Castro y las autoridades cubanas. Los han tratado horriblemente. Veremos cómo sale todo», subrayó Trump, un guion muy parecido al seguido durante la crisis previa con el chavismo.
«Cuba resiste y resistirá esta agresión inhumana», grita en su portada de este martes el Granma, boletín oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), palabras repetidas hasta la saciedad en las últimas décadas y un aviso para sus ciudadanos: han regresado al infierno desde el purgatorio en el que casi siempre han vivido. El paquetazo socioeconómico aplicado por el régimen revolucionario para combatir la feroz crisis energética supone el retorno a la tragedia sufrida tras la caída del bloque soviético, que provocó el pavoroso Periodo Especial de los 90.
La supervivencia ante la escasez extrema inmortalizada por las chicas convertidas en jineteras a la caza de yumas (extranjeros) para salvar a familias enteras. El horror llama de nuevo a las puertas de los cubanos, convertido hoy en el Periodo Especial 2.0, como lo denominan en las redes sociales.
Ya lo avisó Rubio, a quien Trump considera el mejor presidente posible para Cuba, desde Múnich durante el fin de semana: «El régimen ha sobrevivido casi enteramente con ayudas, primero de la URSS y después de Chávez. Por primera vez no tiene ayudas de nadie (pese al empeño de la mexicana Claudia Sheinbaum). Y el modelo ha quedado al descubierto».
La cuestión es que las cuentas revolucionarias ya no cuadran, ni siquiera con las habituales trampas: Cuba necesita algo menos de 150.000 barriles de petróleo por día para mantener su envejecido sistema eléctrico y para su economía, de los que sólo produce 40.000 por cuenta propia. El chavismo aportó durante dos décadas 100.000 barriles día, lo que incluso aprovechaba el Gobierno de La Habana para revenderlo en mar abierto y así conseguir divisas, tan necesarias para una economía imposible, dependiente de las remesas, el trabajo como esclavos modernos de los médicos cubanos en sus misiones internacionales y el turismo.
Las medidas adelantadas golpearán sin anestesia a un país en crisis multisistémica, que sufre apagones de hasta 48 horas en el interior y de 12 horas en La Habana, con escasez, inflación desatada y con índices altísimos de empobrecimiento.
La nueva ola represiva que acompaña a las medidas socioeconómicas se ha llevado por delante a los influencers de moda,Kamil Zayas y Ernesto Medina, los creadores del proyecto independiente El4tico, que ya llevan 11 días en la cárcel.



