El economista y consultor Asdrúbal Oliveros aseguró que una eventual reducción del encaje legal actualmente ubicado en 73%, solo tendría impacto favorable si se implementa dentro de un proceso integral que incluya la estabilización cambiaria y el control de la inflación, dos de los principales desequilibrios que enfrenta la economía venezolana.
En entrevista con Román Lozinski para el Circuito Éxitos, Oliveros explicó que «reducir el encaje sin atacar los problemas cambiarios y de inflación no ayudaría, porque el efecto inflacionario contrarrestaría los beneficios». Según el especialista, cualquier medida en este sentido debe ir acompañada de acciones para reducir la brecha cambiaria, avanzar hacia la unificación de las tasas y disminuir las expectativas de devaluación.
Posible reducción hacia finales de año
El economista señaló que el proceso de reducción del encaje «debería ser paulatino y sostenido», y estimó que es probable que se concrete hacia finales de 2026. Esta medida, junto con otros ajustes, podría contribuir a dinamizar el crédito, aunque advirtió que los efectos no serán inmediatos.
Oliveros indicó que, aunque la banca dispone de liquidez, el crédito personal se encuentra «muy ausente» debido al diseño actual del encaje. «La banca quisiera otorgar más créditos personales, hipotecarios, de vehículos y líneas de financiamiento, pero esto llevará tiempo«, precisó.
Estabilización como prioridad
El consultor destacó que el primer trimestre del año cerrará con ventas cercanas a los USD 2.000 millones en el mercado cambiario, con una mayor participación de la banca y otros sectores económicos. No obstante, insistió en que 2026 debe ser un año de estabilización económica.
«Al cierre de enero la inflación anual en bolívares es de casi 600%, un problema que debe resolverse con rapidez para permitir una recuperación sólida del crédito», enfatizó Oliveros, subrayando que sin control inflacionario, cualquier avance en materia crediticia o cambiaria podría resultar insuficiente.



