La jueza magistrada de Estados Unidos Sarah Netburn ordenó este 12 de marzo nuevas presentaciones judiciales en un caso federal relacionado con entidades estatales venezolanas, luego de que el gobierno estadounidense informara al tribunal sobre cambios en su posición respecto a la representación del Estado venezolano.
En una orden emitida desde Nueva York, la magistrada señaló que el tribunal debe resolver primero una cuestión clave: quién tiene autoridad para representar legalmente a determinadas entidades estatales de Venezuela en el litigio en curso.
El documento judicial indica que el Gobierno de Estados Unidos notificó recientemente al tribunal que Washington anunció la normalización de relaciones con Venezuela bajo una administración encabezada por la “presidenta interina” Delcy Rodríguez.
Según la comunicación presentada por el Departamento de Justicia, las circunstancias que rodean la disputa legal han cambiado sustancialmente desde que comenzó el proceso judicial, lo que obliga a revisar quién está autorizado para actuar como representante legal de las entidades venezolanas implicadas.
Tribunal pide nuevos argumentos
Ante este nuevo escenario, la jueza Netburn ordenó a los equipos legales involucrados —incluyendo a la firma internacional White & Case— presentar informes suplementarios sobre el tema de la “autoridad para representar”.
Los documentos deberán:
Tener un máximo de cinco páginas.
Explicar cualquier desarrollo reciente relevante para la decisión del tribunal.
Ser presentados antes del 26 de marzo de 2026.
La orden se emitió en el marco del caso federal vinculado al expediente Stansell v. FARC, un litigio complejo que ha involucrado activos y responsabilidades de entidades estatales venezolanas dentro del sistema judicial estadounidense.
Implicaciones políticas y legales
El movimiento del gobierno estadounidense podría tener implicaciones directas en múltiples litigios que involucran activos venezolanos en EE.UU., ya que el reconocimiento o no de una autoridad gubernamental determina quién puede actuar legalmente en nombre del Estado venezolano ante tribunales federales.
La decisión final sobre la representación podría influir en disputas sobre activos, reclamaciones judiciales y procedimientos pendientes que involucran a instituciones controladas por Caracas.
El tribunal ahora evaluará los nuevos argumentos de las partes antes de determinar qué equipo legal tiene autoridad legítima para representar a las entidades venezolanas en el proceso.




