CIUDAD DE PANAMÁ- Con la mirada triste, decenas de migrantes partieron este jueves en varias embarcaciones desde el Caribe panameño hacia Colombia, tras fracasar en su intento de llegar a Estados Unidos por las deportaciones anunciadas por Trump.
«Nuestra travesía es dura otra vez, venimos igualitos, nos extorsionan, nos roban. La misma historia de cuando sale uno de Venezuela, es salir de México para acá», dijo el venezolano Francisco Javier, de 31 años, quien prefiere no revelar su apellido.
Como él, más de 200 migrantes abordaron embarcaciones en Miramar, una localidad de la provincia caribeña de Colón, tras abandonar la búsqueda del «sueño americano». Su magro equipaje es lo poco que les queda.
El destino de varios botes es la localidad fronteriza panameña de La Miel, desde donde los migrantes irán en otras embarcaciones hacia la población colombiana de Necoclí, a orillas del golfo de Urabá.
El viaje de retorno por mar es casi tan peligroso como la travesía a través de la selva del Darién, fronteriza con Colombia, que hicieron estos migrantes en su fallido viaje hacia Estados Unidos.
«No se logró, regresamos, ¿Qué vamos a hacer? No podemos hacer más nada, tenemos que regresar a Venezuela, echar para adelante», afirmó Francisco Javier.
«Retorno»
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, dijo este jueves que el número de migrantes que regresa desde el norte «va en ascenso».
Mulino indicó que Panamá está «haciendo esfuerzos muy concretos» para que el gobierno de Colombia permita llegar a los migrantes venezolanos hasta la ciudad colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela. Desde allí podrían ingresar a su país.
Más de 300.000 migrantes, mayoritariamente venezolanos, cruzaron la jungla del Darién en 2024. Pero ahora quieren evitar esta peligrosa selva en su regreso, por lo que optan por viajar por mar.
«Hemos gastado como casi 2.000 dólares más o menos para regresar y economizando. O sea, comiendo una sola comida al día, comiendo pan, refresquito, galletita», indicó la venezolana Milagros Rubio, de 44 años, quien viaja con tres familiares.
Rubio afirmó que volvería a intentar entrar a Estados Unidos, pero de momento no puede hacerlo, porque tuvo que vender algunas pertenencias para poder regresar a su país.
«Aquí voy para atrás otra vez de una decepción, me puse triste con aquella esperanza de darles una mejor vida para mis hijas, pero bueno, no se pudo», dijo el venezolano Darwin González, de 46 años.
A pesar del riesgo de ser deportado de Estados Unidos, todavía hay migrantes que cruzan la jungla del Darién rumbo al norte: 2.633 en lo que va de año, 96% menos que en igual lapso de 2024, según cifras oficiales panameñas.
FUENTE: Con información AFP