El número de migrantes que cruzó desde Colombia a Panamá a través de la selva fronteriza del Darién disminuyó en febrero hasta en 96 % en comparación con el mes anterior, informó el presidente panameño José Raúl Mulino.
“Se ha disminuido en un 96 % los (migrantes) que entraban por Darién hacia el norte” este mes, manifestó Mulino el jueves en conferencia de prensa, detallando que entre 400 y 410 migrantes ingresaron a su país por la frontera colombiana.
En enero pasado, ingresaron 2.229 inmigrantes, detalló. La migración desde el vecino del sur “ha bajado muy grandemente y es positivo”, expresó, precisando que esas personas son oriundas de Venezuela, Colombia, Ecuador, Nepal e Irán, entre otros países.
En contraparte, el flujo migratorio desde el norte del continente a Panamá ha aumentado y dijo que su gobierno está comprometido en colaborar logísticamente en ese “cúmulo” de movilizaciones y “con respeto a sus derechos humanos”.
En febrero, ingresaron a Panamá desde el norte 2.200 personas. De ellas 1.588 son adultos varones, 819 mujeres, 281 varones menores de edad y 237 menores de edad de género femenino.
El mandatario panameño agregó que también ha disminuido “favorablemente” la cantidad de inmigrantes provenientes en vuelos desde Estados Unidos. De ellos, 113 ya se movilizaron fuera de Panamá, 16 tenían previsto viajar al extranjero el jueves; 58 estaban en proceso de compra de boletos de avión; y 112 se encontraban en San Vicente, en el Darién, puntualizó.
Mulino indicó asimismo que no está previsto algún «vuelo adicional» con migrantes deportados desde Estados Unidos.
Deportaciones y migración inversa
Costa Rica y Panamá han recibido cientos de deportados de distintos países enviados por el gobierno del presidente Donald Trump, que intenta acelerar las expulsiones. Al mismo tiempo, miles de migrantes rechazados en EEUU han comenzado a dirigirse hacia el sur a través de Centroamérica.
A principios de mes, Estados Unidos envió 299 deportados, en su mayoría de naciones asiáticas, a Panamá. Quienes estuvieron dispuestos a regresar a sus países —alrededor de 150 por el momento— embarcaron en vuelos con la ayuda de agencias de Naciones Unidas y pagados por Estados Unidos.
Carlos Ruiz-Hernández, viceministro de Exteriores de Panamá, dijo el jueves que un pequeño grupo está en contacto con organizaciones internacionales y con la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, mientras consideran solicitar asilo en el país.
“Ninguno de ellos quiere quedarse en Panamá. Quieren ir a Estados Unidos”, dijo en una entrevista telefónica desde Washington. “No podemos darles ‘green cards’, pero podemos llevarlos de regreso a casa y, por un breve período de tiempo, ofrecerles apoyo médico y psicológico, así como alojamiento”.
Ruiz-Hernández apuntó que la nación centroamericana no actuó bajo presión estadounidense, sino que sus medidas responden al interés nacional. «Somos amigos de Estados Unidos y queremos trabajar con ellos para enviar una señal de disuasión”, agregó.
Según el vicecanciller, algunos de los deportados que están en Panamá tendrían la opción de quedarse en un refugio creado en su día para atender al gran número de migrantes que se dirigen hacia el norte a través del Tapón del Darién.
Una deportada china que está retenida actualmente en el campamento, y que habló bajo condición de anonimato para evitar represalias, dijo que no se le brindó otra opción.
Fue deportada a Panamá sin saber a dónde la enviaban, sin firmar los documentos de expulsión en Estados Unidos y sin saber con claridad cuánto tiempo estarían allí. Es una de los trasladados desde un hotel de la Ciudad de Panamá —donde algunos colocaron carteles en las ventanas pidiendo ayuda— a un campamento remoto en la región del Darién.
“Agujero negro para migrantes deportados”
Costa Rica y Panamá han negado hasta ahora el acceso a la prensa a las instalaciones donde están retenidos los migrantes. Panamá había invitado a reporteros al Darién esta semana, pero canceló la visita.
“Panamá no puede convertirse en un agujero negro para migrantes deportados”, señaló Juan Pappier, director adjunto de Human Rights Watch para América. “Los migrantes tienen derecho a comunicarse con sus familias, a buscar abogados y Panamá debe garantizar transparencia sobre la situación en la que se encuentran.”
Costa Rica ha enfrentado críticas similares por parte de la entidad independiente de derechos humanos del país, que ha expresado su alarma por las “fallas” de las autoridades a la hora de garantizar unas condiciones adecuadas para los deportados. De acuerdo con la Defensoría de los Habitantes, a los migrantes se les despoja de sus pasaportes y de otros documentos y no se les informa sobre lo que sucede o a dónde van.
[Con información de The Associated Press]
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